Los hoteles no tienen opción alguna de competir con las OTA en inversión, tecnología, visibilidad e incluso marca. Mantener el pulso en SEO, SEM, metabuscadores, mejoras de la web, idiomas, widgets comparadores de precios, marketing programático, etc., es una quimera que además de un gran desembolso, genera frustración y pérdida de rentabilidad. Los hoteles deben entender que sólo hay una cosa que ellos tienen y la distribución no: las habitaciones. El no disponer de ese inventario es su talón de Aquiles. Deben decidir en dónde y a qué precio venden estas habitaciones en cada uno de los canales, enterrando de una vez por todas el mantra de la paridad de inventario y de precio.

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