Vivir y trabajar en un pueblo pequeño no es lo mismo. La tranquilidad de una pequeña población del medio rural puede resultar muy atractiva como forma de vida lejos del estrés de las grandes urbes pero la falta de servicios públicos y, sobre todo, la dificultad para el empleo y las condiciones en las que se crean dificultan que la gente permanezca o regrese a un campo cada vez más despoblado. Y es que un trabajador en una ciudad de Castilla y León gana de media prácticamente el doble que uno de un municipio de menos de 1.000 habitantes.

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